En ese sentido, Buckingham dejó entrever que lo más realista sería pensar en colaboraciones puntuales entre ambos, más que en una reunión formal del grupo que marcó una era en la historia del rock.
El pasado entre los músicos está atravesado por una relación intensa, tanto personal como profesional, que incluyó conflictos internos dentro de la banda, especialmente tras la salida de Buckingham en 2018.
Aun así, el presente parece más conciliador. Ambos artistas estarían priorizando cerrar su historia en buenos términos, dejando atrás viejas disputas y enfocándose en el respeto mutuo.
Aunque los fans sueñan con una reunión completa, todo indica que, por ahora, el legado de Fleetwood Mac seguirá vivo más desde lo simbólico que desde un regreso concreto a los escenarios.