Sostener la ficción de una banda de dibujos animados en el mundo real planteaba un problema logístico considerable: ¿cómo se lleva a un escenario a personajes que no existen? La solución que encontraron Albarn y Hewlett para la gira mundial de 2001-2002 fue tan radical como coherente con el espíritu del proyecto.
Albarn, acompañado por una banda en vivo, tocaba completamente tapado detrás de grandes pantallas sobre las que corrían en tiempo real las animaciones creadas por Hewlett. El público asistía técnicamente a un show en el que ningún músico era visible. Lejos de ser un obstáculo, esa invisibilidad se convirtió en parte central de la propuesta artística. La música sonaba mientras 2D, Murdoc, Noodle y Russel (los cuatro integrantes animados) cobraban vida sobre el escenario.