El muñeco de Freddie Mercury tomó una corriente de viento y salió del estadio, perdiéndose en el cielo londinense. Durante años fue un misterio para fans y medios.
Tres décadas más tarde, en 2013, Tony Steele, un vecino de Leigh-on-Sea (Essex), reveló que el inflable había aterrizado en su jardín aquella misma noche. Steele envió una foto a Brian May, quien compartió el hallazgo en redes sociales: “Nadie había visto esta pieza de recuerdo desde entonces. ¡Aquí está! La gente lo va a amar”.
El episodio se convirtió en una curiosidad histórica de Queen, recordando la magnitud de sus shows y la magia que rodeaba cada presentación.