Si bien asumió que su relación amoroso era de naturaleza problemática, negó haberla instado al consumo de drogas. Incluso, admitió haber sido él quien manejaba las dosis y los momentos.
“En una de las peores épocas de la adicción de Amy, yo estaba en prisión preventiva por una pelea en un bar, tratando de defender a mis amigos. La adicción de Amy, en ese momento, la vivíamos juntos. Así que yo tenía más control sobre la cantidad que consumíamos”.
“Yo decía: ‘No necesitamos más que eso. Es suficiente’”, recordó sobre aquel momento y también se ocupó de asegurar: “No, yo no era el dealer”.