"Estábamos sentados allí, y yo sostenía su mano, y se me ocurrió, nunca he dicho esto, no quiero tomar la mano de George. No agarras de las manos a tu amigo".
El autor de "Yesterday" lo hizo de todas maneras, pues Harrison ya había viajado por el mundo en búsqueda de un médico que pudiese curarlo, pero su travesía no tuvo éxito y ya estaba por llegar su hora: "Él había ido a Ginebra para ver qué podían hacer. Luego vino a una clínica especial en Nueva York para ver qué podían hacer. Luego, la idea era ir a Los Ángeles y ver qué podían hacer. Entonces él sugirió, '¿No podemos quedarnos en un solo lugar?' Y yo le dije: 'Sí, Speke Hall. Vamos a Speke Hall'".
Fue así como George regresó a su casa Tudor en su natal Liverpool por idea de McCartney y pudo reencontrarse con sus orígenes antes de partir a otro plano.