La historia tuvo un capítulo aún más memorable durante un concierto celebrado el 2 de octubre en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, cuando Grohl fue invitado a subir al escenario para interpretar junto a Angus Young y compañía el clásico "Highway To Hell".
Al recordar aquel instante, el músico confesó que la emoción lo desbordó por completo al terminar la actuación. "Bajé y me puse a llorar como un niño", contó, asegurando que se trató de uno de los momentos más redondos e inolvidables de toda su trayectoria.
Para una figura fundamental del rock moderno, compartir escenario con una de las bandas más influyentes de la historia sigue siendo un sueño cumplido.