Más allá del heavy metal, Richards dirigió sus críticas a otros movimientos surgidos en décadas posteriores. El guitarrista desdeñó el punk, opinando que Sex Pistols fue un grupo creado para el “consumo de medios de comunicación”. Consultado por los grandes artistas del rock de los 70, Richards eludió mencionar a bandas como Led Zeppelin, The Who y Black Sabbath, afirmando: “No voy a decir Led Zeppelin, The Who, Black Sabbath. Sólo estaría mintiendo, no son mis favoritos”, señaló en palabras recogidas por Indie Hoy.
El desdén de Richards alcanza también al rap. De acuerdo con el mismo medio, consideró que lo más destacable de ese género fue poner en evidencia “tanta gente sorda por ahí”. Profundizando en esa crítica, expresó: “Todo lo que necesitan es un ritmo de batería, que alguien grite y están felices”, síntesis de su visión recelosa hacia la propuesta artística y la simplicidad musical del rap.
Así, Keith Richards ha demostrado de manera consistente una actitud crítica respecto a las músicas y bandas que emergieron después de los años 60. Sus opiniones, como indican ambos medios, reflejan su preferencia por una generación de músicos que, en su valoración, poseía técnicas y expresividad superiores a las corrientes derivadas en las últimas décadas.
La visión de Keith Richards sobre la música contemporánea se distingue por su énfasis en la destreza y la autenticidad como ejes centrales de su trabajo. Sostiene que, a diferencia de las tendencias surgidas tras los años sesenta, su manera de hacer música responde a una búsqueda artística que evita concesiones a las modas.
En su análisis, interpreta que la popularidad de muchos estilos actuales se debe a que los oyentes de hoy “no buscan sofisticación ni profundidad”. Esta observación marca una distancia clara entre su propuesta y los movimientos musicales que ganaron espacio en décadas recientes.