Con escenografías monumentales, narrativa visual y un cierre íntimo dedicado a su prometido, Gaga se suma al selecto grupo de artistas que transformaron sus giras en fenómenos culturales globales, al nivel de Madonna, Beyoncé y Taylor Swift.
Una gira que no solo rompió récords, sino que reafirmó a Lady Gaga como ícono indiscutible de la música pop contemporánea.