Décadas después, la misma aeronave, marcada por el paso del tiempo, volvió a llamar la atención tras pasar casi 40 años abandonada en el Aeropuerto Internacional de Roswell, en Nuevo México. Demasiado tiempo para un objeto ligado al Rey del Rock.
En enero de 2023, el jet fue subastado por US$ 260.000 — una cifra muy inferior a la original, pero que no reduce su peso simbólico. Por fuera, el desgaste es evidente. Por dentro, sin embargo, el escenario sorprende: terciopelo rojo, detalles dorados y una atmósfera preservada, como si el tiempo se hubiera detenido en ese espacio.
La aeronave llegó a transportar a integrantes de la banda y personas cercanas a Elvis, funcionando como un verdadero backstage volador de una de las carreras más icónicas de la música. La subasta se llevó a cabo justamente en la fecha en que habría cumplido 88 años y contó con la presencia de Priscilla Presley, añadiendo aún más significado al momento.
La oferta ganadora se realizó de forma anónima, por teléfono — sin ruido, sin espectáculo. Un final discreto para un objeto que alguna vez estuvo en el centro de la cultura pop mundial. Porque algunos íconos no necesitan volar para seguir siendo eternos.