El estudio, liderado por el forense Bryan Burnett y la investigadora Michelle Wilkins, revisó la autopsia, los análisis toxicológicos y los registros de la escena. Según sus conclusiones, la evidencia habría sido manipulada para simular un suicidio. Entre los puntos cuestionados figuran inconsistencias en la cantidad de heroína encontrada en su cuerpo y la posición del arma.
En 1994, la versión oficial indicó que Cobain se había quitado la vida con una escopeta en su casa de Seattle, acompañado de una nota de despedida. Ahora, este nuevo peritaje pide reabrir el caso y revisar el expediente cerrado hace décadas.